El 1/7 tuvo lugar en la Sede Distrital un brindis para celebrar el Día de la Arquitecta y el Arquitecto Argentino, con la participación de un nutrido grupo de colegas.
La actividad comenzó con un acto protocolar, donde se realizó un reconocimiento a las y los colegas que formaron parte del primer grupo de matriculados del Distrito, en el marco de los 40 años de la creación del Colegio.
Luego de la proyección de un emotivo video conmemorativo, sintetizando aspectos salientes de los orígenes institucionales y estos primeros años de historia, se dio lugar a unas palabras del Presidente del CAUBAUNO, Arq. Germán Zuloaga.
En sintonía con el video, hizo referencia en primer término a gesta de la original Sociedad de Arquitectos para construir un espacio propio independiente de la Ingeniería, la compra de la Sede propia, y el agrupamiento y militancia conjunta con colegas de toda la Provincia, para coronar el sueño colectivo de la Colegiación en 1986 con la Ley 10.405.
Seguidamente, resaltó las particularidades del Distrito Uno, con los arquitectos que gestionan las obras del Estado desde los ministerios públicos, la gran concentración de universidades donde se enseña la profesión, los colegas que día a día construyen la capital de la Provincia y aquellos que, desde tantas otras localidades de geografía, escalas y complejidades diferentes, comparten un mismo compromiso para ejercer la arquitectura
Destacó que si bien el Colegio es el espacio desde donde se registran los profesionales, se visan los contratos y se regula la ética, nació también para custodiar una misión más profunda, que es defender los intereses de sus matriculados y pensar la construcción de las ciudades y los territorios con la mirada del bienestar común.
Finalizó su exposición, reafirmando que, si bien con el tiempo cambió el país, cambiaron los problemas y cambió la forma de trabajar, la voluntad fundacional de estar al lado del matriculado sigue intacta desde los inicios. Cuando falta trabajo, abrir caminos, cuando la burocracia obstruye, dar herramientas, y cuando la realidad se complica, acompañar.
La jornada continuó con el brindis, donde numerosos colegas se encontraron y compartieron momentos, en el marco del espíritu de comunidad y pertenencia que nos une.




































